Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

Los orígenes de Juslibol se remontan a Pedro I (1068-1104) sobre un lugar ocupado por los musulmanes llamado Mezumeger, pero la posesión de la Iglesia por el Obispado de Zaragoza  no tiene lugar hasta el año 1159 siendo obispo Don Pedro de Torre Roxa.

Desde esta época hasta la construcción de la Iglesia actual sabemos que la primera visita pastoral del obispo Fay Hernando de Aragón a Juslibol tuvo lugar a finales de diciembre de 1543. En ella se dice que visitó la Iglesia deteniéndose en sus tres capillas, la de la Invocación de la Pasión, la de san Pantaleón y la de san Cristóbal y donó una serie de ornamentos para el culto.

En el siglo XVI se mencionan en las visitas pastorales la existencia de la ermita de san Andrés, de la cofradía de Nuestra Señora de Roque Amador y se menciona la existencia de una cofradía o hermandad bajo la advocación de san Pantaleón, así mismo se mencionan las cofradías de San Andrés y san Martín. De la segunda mitad del siglo XVIII data nuestra Iglesia parroquial actual construida sobre el solar de la anterior que fue derribada para construir la actual.

A mediados del siglo XVIII hay un cambio en el gusto artístico pasando del barroco al clasicismo y este cambio afecta a la construcción de nuestra Iglesia que podemos denominar de estilo “barroco clasicista”. Es de planta ovalada con seis  capillas en los laterales, presbiterio y coro.

El 26 de febrero de 1758 se firma el contrato de construcción. Las obras corrieron a cargo de los mancebos albañiles Manuel Casanoba, Joseph Hernández y al final también  Melchor Murillo.  Hubo un cuarto participante: Julián Yarza y Ceballos pero solamente como supervisor de la obra pero influyó mucho  en el mancebo albañil Casanoba incluso en la personalidad artística de la obra  y se terminó de construir el año 1761.

Por efecto de las humedades producidas entre otras causas por filtraciones de vertidos se fue deteriorando hasta el punto que en febrero de 1986 se cerró al culto hasta  noviembre de 1996  renovada y restaurada se abrió de nuevo al culto. La restauración se llevó a cabo por el arquitecto Don Joaquín Soro y el arquitecto técnico Don Fernando Jiménez y siendo párroco Don Teodoro Félix Lasmarías. Ese año recibió el premio al mejor edificio arquitectónico restaurado en Aragón otorgado por la Diputación General de Aragón.

En la actualidad vuelve a sufrir graves deterioros producidos por nuevas filtraciones de agua de vertidos y de boca.